¿De qué sirve la juventud si todo acabará siendo lo mismo? ¿De qué sirve que continúe mi camino si todo desemboca en el mismo lado? ¿De qué sirve empezar algo que acabará pronto?
Cerrando los agujeros de mis venas, con remiendos baratos y agujas corroídas y oxidadas por el paso del tiempo, al son de vientos en una templada mañana, escribiendo versos que no riman entre sí, formando un caos en donde sábanas ondean sus colores al sol del invierno y desperdigan las palabras formadas con las sombras inertes de unos dedos.
Dejar morir unos pensamientos para revivirlos a cada instante, dejando que tomen forma en la concavidad de mi mente, llana, plana, en coma al sentir los rayos solares entre los cabellos y dejar que el viento susurre al oído frases silbantes en las cuales los nombres van y vienen y los recuerdos dejan mil sabores en unos labios cortados por el frío.
No me sirve construir entes para tener que olvidarlos y dejarlos vagar libremente por las azoteas, no me sirve crear vida para dejarla morir al instante, no quiero acabar rogando restos a estatuas de mármol y escribiendo epílogos donde se anuncia la vagancia de unas palabras puberales que lloran al ver derramada una sangre azul teñida sobre una televisión de pantalla plana y cuadernos escolares.
Seguir, esperar a ver el final de una historia, crónica de una mentira anunciada, noticias breves en el rincón de un sucio periódico sin nombre que dan compañía a viejas batallas en los asientos traseros de un cine de verano.
Una reflexión muy profunda y necesaria..
ResponderEliminarUn abrazo
Saludos fraternos..
Que tengas una buena semana.