Tras una noche como otra de tantas, después de bailes, copas y música, después de los mismos celos, insultos, gritos y zarandeos, volvía a casa junto al monstruo que le mostraría su lado aún más oscuro.
En el camino los esputos retumbaban por las silenciosas calles, los llantos ahogados de ella rompían la serenidad de la noche. Varias personas se percataron, quisieron ayudar, pero ella le eximía de toda culpa a su monstruo y continuó junto a él.
Al llegar al falso cobijo de una casa, ella sintió que la pesadilla acababa de comenzar. Como buena puta que era debía obedecer todo aquello que el monstruo le ordenaba, porque es sabido que las putas hacen lo que se les diga, quieran o no.
Con llantos, gritos enmascarados con música alta la buena puta se negaba a hacer lo que el monstruo le pedía, pero no estaban solos... Para dominar a la buena puta hacía falta otro monstruo más, que allí apareció. Ella sintió terror, puro pavor y ante las amenazas sonrientes cargadas de un horror increíble, la buena puta tuvo que hacer lo que hacen las buenas chicas y llorar amargamente mientras los monstruos reían y se turnaban...
La buena puta fue abandonada en la puerta de su casa, bajo los halagos e insultos a partes iguales de su monstruo, con el alma rota y la boca sucia. No dijo nada en días, porque era su monstruo y ella era su buena puta...
Hasta que un día, tras despertar de las horripilantes pesadillas de aquella noche, se dio cuenta de que no era una buena puta y que él no era su monstruo. Decidió ser la hija de puta y atacó, por los medios de los que disponía, pero todo acabó volviéndose en su contra, no la creían, todos tapaban aquello, no había manchas moradas en su piel que demostraran nada...
Todo aquello quedó archivado en cajas, ella luchó contra sus pesadillas, supo volver a nacer, tuvo que aprender a vivir de nuevo, aprendió a sonreír de nuevo, a recordar aquello como el fragmento de una película de terror cuya protagonista no era ella. Todo esto tuvo que hacer mientras en la misma ciudad, los monstruos siguen caminando, con la frente en alto y con la conciencia tranquila, mientras que ella aún sonríe, pero con parte de su alma rota.
No dejará que los monstruos vuelvan a sus sueños, no dejará de luchar, hoy es fuerte, hoy ella quiere vivir y mostrar al mundo la belleza de una sonrisa.
Para ti, para todas.
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