Durmiendo con unas espinas entre los dedos, escribiendo con gotas saladas versos que el viento cálido evaporó. Un espejo muestra retales de lo que en un recuerdo sucedió, suspiros a media noche que ocultan amargas decisiones y dolorosos inciertos.
Ni un ápice de inmunidad tras sosiegos que asfixian entre versículos de pecados escritos por un loco toxicómano.
Delirios de grandeza entre la muchedumbre rascando la plata de las esquinas con el filo de una moneda gastada, aullándole al cordero con ladridos degollantes suplicando un ruego esclarecedor.
Palabras un día tintadas de rosa vuelan en el blanquecino techo de un cielo raso, dibujando preguntas, haciendo nudos en el corazón, vertiendo llantos que ahondan en heridas vacías, generando una respuesta a los ojos teñidos de agua...
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