miércoles, 20 de febrero de 2019

Hielo y fuego


Hay veces, hay momentos, un café, una mesa, una sola y dejarse llevar por los recónditos parajes del pensamiento.

Hoy decidí, hoy sufro batallas internas mientras la fresca brisa mece mis cabellos ajenos al fuego que en mi testa se rebela.
Una guerra entre los cristales esparcidos en mi caja torácica y los muros de mi mente, donde los fragmentos translúcidos arañan lo que la psique ya sabe, escribiendo pequeñas frases de esperanza, pequeñas palabras de utopías lejanas cual montaña nevada que atrás quedan tras el viaje y aquellas confesiones a medio creer.

Fútil intento queda entre mis manos de agarrar los hilos rojos, mientras mi razón sostenta la llama que los hará arder, contando las horas perdidas, horas que los cristales en mí se empeñan en hacer brillar, cegando mi mente durante el día, oscureciendo ante el ocaso y despertando durante la noche.

El cristal de aquellas tierras, el cristal que guardé entre mis costillas, poco a poco se desvanece entre mis dedos, cual hielo frente al sol del mediodía, no pudiendo cobijar con mi sombra la sentencia que ha de llegar.

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