Viernes 6 de septiembre:
Esa noche su almohada se llenó de pesadillas, consiguió dormirse cuando el sol despuntaba por la esquina izquierda de su ventana.
Tras una cabezada corta, sintió la necesidad de huir, su pecho no aguantaba más. Balanceando los pies sentada en la cama miraba sus manos, sintió miedo y como una autómata se levantó, se vistió y bajó a la cafetería de la esquina.
El café ardiente quemó su lengua, mientras la rozaba contra sus dientes, buscando las burbujas de las quemaduras, su cuerpo se paralizó, esa sombra, esa figura, estaba tras la pequeña ventana, sintió como su corazón latía intensamente y sus manos dejaban caer las monedas sobre la barra.
Cogió la pequeña mochila y se apresuró para salir de allí, fue la última vez que la vieron.
(Continuará)
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