Sábado 7 de septiembre:
Miraba el móvil una y otra vez, nada, no había doble check, en la parte superior del chat seguía apareciendo: "Última vez hoy a las 3:40".
-¿Qué coño le pasa? -Pensó Ana mientras revisaba la última conversación con ella-. ¿Dónde se habrá metido esta chica?
Lo último que hablaron la dejó inquieta, ella fue parca en palabras, no se explicaba con claridad y lo que más le preocupó, que no cogiera sus llamadas, eso le jodía y le asustaba a partes iguales.
-Ana, he de irme, he tenido un problema, un marrón que solo yo debo solucionar-. Fue lo último que escribió, tras aquello, horas en las que se conectaba y desconectada, pero no respondía.
-Se acabó, pasaré por su casa y si está, que me explique qué carajo está pasando, a mí no me oculta ya más nada-. Pensaba Ana mientras cogía las llaves del coche y salió de su casa.
Hacía un calor insoportable, asfixiante por culpa de la intensa lluvia caída durante la noche, el ambiente lúgubre de aquella mañana parecía acompañar a lo que sucedería minutos después.
(Continuará)
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