lunes, 1 de noviembre de 2010

Vástagos bastardos

Hay unos seres no nacidos en vientres falsos que pueden verter decisiones en mentes con madres gestantes de duras opiniones.
Hijos de una puta barata que llora su pena en los rincones, mientras que un hombre se apodera de su vientre, haciéndolo suyo durante una noche, durante varias, durante años, hasta que fruto de un amor vendido y pagado, un amor falso, un hipócrita deseo formó un pequeño ser, inocente de llamarse bastardo hasta el día en el que su destino selló su vida haciendo de ese título un nobiliario papel que le acompaña en su falsa vida de rey, en su mirada fugitiva, altiva, sumisa, mentirosa...

En su sangre lleva el buscar un vientre de alquiler, el cual usar y tirar, el cual contemplar para luego olvidar. Galán de poca monta pasea un lirio en un roído chaqué, el cual viste con asiduidad, repite toga a cada luna, repite miradas ensayadas en un espejo, repite gestos de otros como él o como él quisiera ser.
Versos practicados en momentos de soledad, para luego recitar en escenarios como un rezo, a veces su público aplaude, otros pocos descubren la sobriedad de un discurso breve y mal ensayado, con muecas poco creíbles haciendo de la representación teatral una cómica farsa, alejándose de ser merecedora de situarse frente a un patio de butacas lleno de féminas receptivas a testosterona adulterada con aromas vendidos sobre la piel de hermanos desconocidos.

Siendo uno de los errores de la madre naturaleza, de un humano que se creyó dios y de una muñeca estropeada, usada y olvidada en los brazos del destino. Perdió su camino y escogió ser imagen en cartel de vástagos deseos, no es quien dice ser, no puede volar, no puede ser fortaleza, no puede abrir los ojos hacia la luz, dejando que sus sueños traguen silencio, ocultando a la luna una cara pálida y llena de golpes contra la tierra en donde la realidad posa sus pies.

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