lunes, 21 de noviembre de 2011

November rain


Hoy soy lluvia, hoy soy delicada ante el duro pavimento, hoy caigo de las nubes cobrizas dejando que mi cuerpo salpique los pies del subsuelo. Hoy soy frágil, pesada, transparente, fría, incolora, insípida, brillante, en silencio mi ser rompe en mil pedazos al tocar el charco en el que me convierto, miro a mi lado, no soy única en el suelo, ahora soy agua gris, fundida con otras gotas, dejando mis pensamientos sobre las ondas.

Un paso y de nuevo soy lluvia, reboto contra la pared y me derramo por los canalones, por los toldos y las hojas marrones del otoño, escribo nombres con el rastro de mi agua, disminuyo, soy un minúsculo punto en tu ojo, la cristalina gota que pende de uno de tus cabellos y te acompaña en cada respiración, soy el punto brillante que te acaricia la mejilla y te refresca la piel.
Soy aquella helada perla que te recuerda que estás vivo, que roza la comisura de tus labios y sala tu boca.

Soy aquella gota que pronto olvidas, que restriegas contra tu fría tez y sacudes mi cuerpo dejando que me seque con el viento de otoño, evaporándome de nuevo, subiendo a las nubes, condensando mi pena y dejándome caer al vacío, esperando de nuevo morir en tu paraguas, en tus hombros, esperando ilusa que me lleves en tus manos, que veas mi rostro en el reflejo de mi ser, esperando calmar tu sed y acunar tus sueños desde el cristal de tu ventana.

Hoy soy lluvia, vestida de negro dejo que todas las gotas caigan sobre mi y mojen mis cabellos, hoy dejo que tu nombre me empape y me cale hasta los huesos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dejando la razón a un lado

Ante una semana en donde la vida convierte en arcilla maleable por el tiempo, por las noches, por los días, por los atardeceres en donde las manos de Kronos rasgan el cielo maquillando la tarde en palabras anaranjadas, perdidas en el olvido de una luz donde el sol calienta las lágrimas dejando la sal en las mejillas desgastadas, roídas por el agua de unos ojos perdidos en el horizonte malva junto a los recuerdos de una sonrisa inocente, joven y arrancada de las raíces de un pino extraviado en mitad de la nada.
Ja locura de una mujer un frío domingo de madrugada, donde buscando su cordura, recogiendo la basura que otros olvidan, como su propio nombre, como su realidad, como su dignidad y su feminidad, frágil, delirante, tomando un té en mesas decoradas con hilos de plata inventados y azúcar enmohecido sobre frágiles hojas de hormigón.

Delirios de una noche cálida en los ojos inyectados de penas, con el cuerpo helado y las manos atadas a la espalda, dejando que los nombres golpeen el alma de los que se han ido, de los que siquiera han nacido.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Si vis pacem, para bellum

Pensaba que vencía, creía que ganaba y se despertó sobre una mesa verde, con las manos pintadas de sombras y su sonrisa en el parqué arañado por tacones y herraduras.
Un triunfo sin nombre, sin vítores aclamando el juego finito, las piezas derramadas y la suerte echada con unos dados trucados.
Verba volant libres por la bellum tras una ardua lucha que acaba de empezar, cobrándose la juventud del tempus, fugit, abandonando las armas blancas, dejando atrás el clamor de una ilusión infante, hoy tornadas plañideras, hieráticas, inmóviles, escribiendo sobre rocas blanquecinas la misma humanidad día tras día, la repetición de una batalla que no cesa, dejando pequeños rastros sobre arena comida por el mar.