viernes, 3 de septiembre de 2010

Siéntate


Butacas roídas me invitan a entrar en un sueño placentero, cierro los ojos, unas cortinas rojas de terciopelo se abren dando lugar un escenario vacío. El eco del polvo cae como lluvia en un suelo de madera, laúdes de cuerdas mordidas yacen en las paredes.
Una luz me invita a salir...
- ¿Qué ves?
- Nada
- Sigue mirando...
- Veo, algo, veo flores blancas, paisajes verdes, veo tejados rojos... me veo a mi, ¿soy yo?, estoy tumbada en la hierba, parezco dormida, estoy sonriendo, pero, ¿dónde estoy?
- Donde quieras, estás
- Estoy en un lugar hermoso, donde el verde es más verde, donde los animales vagan libres, donde no hay llantos, donde el hombre es hermano y la mujer madre gestante de fraternidad, no hay escaleras, no hay muros, no hay trincheras ni batallas, no hay hambre, no hay sangre, no hay velos, no hay cadenas, donde hay sonrisas, donde hay caricias. Estoy donde los besos saben a fruta, los susurros a suave azúcar y las palabras no se las lleva el viento. Estoy en mi propio cielo.
- Es la tierra, es tu hogar, pero sólo cuando duermes. Despierta y verás tu mundo, tu cielo en la tierra si así quieres que sea, puedes vagar por el infierno si decides que no puedes hacer nada...

Abrir los ojos es tan doloroso, dejar atrás lo más hermoso, hay que despertar, pero no quiero, quiero dormir por siempre y olvidar que mi mundo es otro.
Unos ojos azules me indican que debo volver, ¿son recuerdo o de mi sueño? un azul tan profundo que erizó la piel de mi nuca dejando un sabor a terciopelo blanco.
Una lengua extraña me susurra, algo me dice, no la entiendo, caballos negros cabalgan de nuevo en el inmenso campo abierto, en busca de nuevo, cabalgan dejando herraduras en la tierra, los caballos vuelven...

Me senté, pensé y soñé y vi lo que en mi mente habita, escuché lo que mi subconsciente me decía, he vuelto a dejar libres los caballos, he sentido su galope.

¿Qué sientes tu?

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