viernes, 2 de marzo de 2012

What the water gave me


Sólo una noche para contar estrellas, sólo un sorbo para calmar la sed, sólo una pesadilla para despertar. Contar las minúsculas gotas de lluvia fina de entre mis cabellos, siendo la noche tibia, mis pasos húmedos sobre el empedrado y mi boca seca.

No habiendo luces sobre la ventana, tirando piedras a un muro descosido, llamando a la puerta verde, derrochando mi tiempo delante del vacío, escribiendo palabras malsonantes, bautizando odios, olvidando caricias, escupiendo submundos, perdiendo amaneceres, todo con el fin de retomar viejas costumbres, como la de dibujar rostros sobre suelos mojados, tomar café frío y fumar tabaco de liar.

Siento el frío entrar por mis pies, siento unas garras coser mis piernas al suelo y escucho el crujir de mis huesos, estando ya cansada pregunto a las piedras el secreto de una sonrisa, lo que esconden unas pupilas verdes y un iris negro. Pierdo el hieratismo, esbozando una mueca, desatando mis cordones y perdiendo la poca moral que un día me prestaron, retomo el camino que me lleva a casa, tomando el sendero largo para poder encontrarte, acechar tu sombra y preguntarle lo que las piedras no me supieron contestar.

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