domingo, 11 de diciembre de 2011

Tempus

Unos zapatos rojos no dejan que mis pies toquen el suelo, el mojado pavimento refleja las luces de una noche en donde todos corren a resguardarse a los brazos del calor y de Baco, dejando que se apodere de sus sentidos y libere sus oscuras pasiones.

Recordando mientras camino, hiriendo mi vida con cada calada, facilitando mis pensamientos, dejo libres palabras que brotan de mi cabeza, dejando que se posen sobre las húmedas hojas de los árboles.
¿Qué decir cuando la soledad te abruma? rostros en mi retina, los vislumbro como si los tuviese delante mía, enfocando mi mirada a un vacío donde en él se encuentran personas que algún día caminaron sobre estas calles, como simples desconocidos, como simples seres humanos, sin nombres, sólo sombras.
Hoy recuerdo a aquellos que no están, hoy dejo que sus voces compongan frases en mi mente, hoy quiero ponerles nombre, grabarlos en el hormigón de una calle cualquiera y no leerlos sobre lápidas brillantes. Hoy quiero sentir sus abrazos sobre mi piel, hoy veo sus mejores sonrisas, hoy tengo a mi lado lo que ellos dejaron.

Lutos rigurosos en los ojos de sus seres queridos, que adornan con breves sonrisas el dolor que provoca la ausencia, la vida que guiaba la suya, el sentido de sus palabras, sus manos, sus ojos, que ahora sólo pueden contemplar en frías imágenes, abrazándolas como si en cada una de ellas su alma guarde un trocito de su ser.
Olores que se guardan cuidadosamente en los sentidos y se palpa sobre la piel, personas que dejaron una vida a medias, que dejaron una profunda huella en muchos corazones, personas que hoy recuerdo y trato de devolverles su pasado, evocando al futuro y guardando sus tesoros en mis pupilas.

lunes, 21 de noviembre de 2011

November rain


Hoy soy lluvia, hoy soy delicada ante el duro pavimento, hoy caigo de las nubes cobrizas dejando que mi cuerpo salpique los pies del subsuelo. Hoy soy frágil, pesada, transparente, fría, incolora, insípida, brillante, en silencio mi ser rompe en mil pedazos al tocar el charco en el que me convierto, miro a mi lado, no soy única en el suelo, ahora soy agua gris, fundida con otras gotas, dejando mis pensamientos sobre las ondas.

Un paso y de nuevo soy lluvia, reboto contra la pared y me derramo por los canalones, por los toldos y las hojas marrones del otoño, escribo nombres con el rastro de mi agua, disminuyo, soy un minúsculo punto en tu ojo, la cristalina gota que pende de uno de tus cabellos y te acompaña en cada respiración, soy el punto brillante que te acaricia la mejilla y te refresca la piel.
Soy aquella helada perla que te recuerda que estás vivo, que roza la comisura de tus labios y sala tu boca.

Soy aquella gota que pronto olvidas, que restriegas contra tu fría tez y sacudes mi cuerpo dejando que me seque con el viento de otoño, evaporándome de nuevo, subiendo a las nubes, condensando mi pena y dejándome caer al vacío, esperando de nuevo morir en tu paraguas, en tus hombros, esperando ilusa que me lleves en tus manos, que veas mi rostro en el reflejo de mi ser, esperando calmar tu sed y acunar tus sueños desde el cristal de tu ventana.

Hoy soy lluvia, vestida de negro dejo que todas las gotas caigan sobre mi y mojen mis cabellos, hoy dejo que tu nombre me empape y me cale hasta los huesos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dejando la razón a un lado

Ante una semana en donde la vida convierte en arcilla maleable por el tiempo, por las noches, por los días, por los atardeceres en donde las manos de Kronos rasgan el cielo maquillando la tarde en palabras anaranjadas, perdidas en el olvido de una luz donde el sol calienta las lágrimas dejando la sal en las mejillas desgastadas, roídas por el agua de unos ojos perdidos en el horizonte malva junto a los recuerdos de una sonrisa inocente, joven y arrancada de las raíces de un pino extraviado en mitad de la nada.
Ja locura de una mujer un frío domingo de madrugada, donde buscando su cordura, recogiendo la basura que otros olvidan, como su propio nombre, como su realidad, como su dignidad y su feminidad, frágil, delirante, tomando un té en mesas decoradas con hilos de plata inventados y azúcar enmohecido sobre frágiles hojas de hormigón.

Delirios de una noche cálida en los ojos inyectados de penas, con el cuerpo helado y las manos atadas a la espalda, dejando que los nombres golpeen el alma de los que se han ido, de los que siquiera han nacido.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Si vis pacem, para bellum

Pensaba que vencía, creía que ganaba y se despertó sobre una mesa verde, con las manos pintadas de sombras y su sonrisa en el parqué arañado por tacones y herraduras.
Un triunfo sin nombre, sin vítores aclamando el juego finito, las piezas derramadas y la suerte echada con unos dados trucados.
Verba volant libres por la bellum tras una ardua lucha que acaba de empezar, cobrándose la juventud del tempus, fugit, abandonando las armas blancas, dejando atrás el clamor de una ilusión infante, hoy tornadas plañideras, hieráticas, inmóviles, escribiendo sobre rocas blanquecinas la misma humanidad día tras día, la repetición de una batalla que no cesa, dejando pequeños rastros sobre arena comida por el mar.

martes, 25 de octubre de 2011

Otoño

El nuevo frío entra por mis piernas y abrazan firmemente mis caderas, adueñándose de mi paso en la noche. Mi reflejo en los escaparates dista de la imagen que semanas atrás grababa en los cristales, hoy me siento más libre, me siento más perdida en el cielo, con nuevas ideas en la cabeza y viejos zapatos en los pies.
Mi respiración entrecortada se mezcla con el humo de un tabaco ligero y espeso sobre mis cabellos, flotando junto a los deseos que días atrás vertí al final de una carretera.

Hilos en mis dedos que se cortan con la mirada inocente de unos ojos grandes, con el ego crecido y el pelo enmarañado, silencios que susurran pensamientos insonoros sobre la frente, obsesiones que nacen con una puerta cerrada y juventud enfrascada en un lapso de tiempo, adornando la repisa de madera de un bar, junto al bourbon caliente y el ron añejo.
Acariciando el lomo de la bestia dormida, rasgando la guitarra con un oído dócil, con ideas que ya nacieron un apacible domingo y se confirmaron durante ocasos en donde el verano perdía su reino, dejando paso al frío que me envuelve, al vaho en los cristales, a los veinte años consumidos por el aroma de una dama de noche que busca venganza por las marcas que en su piel, el tiempo dejó.

miércoles, 12 de octubre de 2011

...your cornerstone...

Fascinación por lo imposible, dejando que la luna escriba una noche más recuerdos que el pasado abandonó sobre tus retinas, una figura femenina se tambalea mostrando encantos mentidos sobre el frío suelo de lo que un día se contó, de lo que un día existió.
Lo que ante el espejo se muestra, no es real, es el juguete con el que contar el tiempo muerto, es la piel que abrazar cuando la sed aprieta y el estómago se llena, es otra, con apenas un nombre, con apenas una historia, con un único cuerpo, pura mercancía con la que intercambiar olores, puro ego, sólo fuego, parcas palabras.


Aquella se fue, dejando heridas que ahondan y persiguen tus sueños, sólo una sombra deambula por los pasillos, no hay ya esencia de ella, queda su aroma en la almohada, en el armario, en tu pelo, recuerdos.
¿Dónde dirigir tu mirada cuando el horizonte se diluye? Dejar morir el alma tras unos días oxidados, en donde el sol no quema, no calienta y se olvida.
¿Cómo recuperar la fuerza con la que tus ojos miraban a los suyos?
Eso no volverá, dejaste de escribir su nombre en tu piel, abandonando el grabado sobre tu mente, que persigue al fantasma con cadenas de cristal y rememora su voz con canciones escritas con voces rasgadas.

Una historia que se repite en cada esquina, cada día, en cualquier lugar, historias con el mismo final, con distintos personajes, con diferentes nombres, con las mismas penas, observadas con los mismos ojos que comparten ese vacío, pero que jamás vivieron lo mismo. Ojos que no han amado nunca, que jamás conocieron a otros de los que enamorarse y que lloran ahora por el desamor que cada noche los lobos le aúllan al oído.

jueves, 6 de octubre de 2011

Closer


Extraños en la retina se graban por un breve instante, se pierden entre el humo de mi boca y entre las luces de un otoño caluroso.
Faros alumbran por un momento una pared amarilla, se desvanecen las sombras chinescas y acuden de nuevo a la llamada de la oscuridad. Dibujos caprichosos dejan volar la imaginación, donde los muros tienen heridas y su sangre se derrama por las comisuras de los ladrillos incoloros.

Perder la noción del tiempo mirando a un cielo sin estrellas, sentir las gotas de un rocío salado en la mejilla, saboreando el color de unas manos sucias y unos cabellos perfumados.
Caminar dejando las huellas vacías atrás, mirar fugazmente, seguir caminando, guiando los pasos al ritmo de un corazón, al compás de recuerdos que cortan la fina piel que los recubre, hiriendo la soledad de una calle vacía.
Derrotada, mutilada, magullada y marcada, cuento las lágrimas de una lluvia ficticia sobre el árido suelo y dibujo con mis dedos letras inventadas, palabras que no forman nada, huecos en el aire y rodillas en el suelo.

Una gata en el suelo, en mitad de la calzada, sola, inmóvil, con los ojos brillantes, mirando fijamente a la nada, tensa, hierática, perdida, desorientada, anclada en el duro pavimento, esperando, en silencio, con una mancha negra en el pecho y las pupilas dilatadas, las uñas retraídas y el pelaje sucio, abandonada, con el alma herida y las orejas caídas, sin collar y sin voz para maullar. Vuelve en sí, me mira a los ojos y yo rompo a llorar, ella se gira y comienza a andar, dejándome atrás, olvidando todo en un instante.

lunes, 3 de octubre de 2011

Al respirar


El ombligo que se retuerce sobre sí mismo, dejando una sombra sobre los ojos, una mentira en los dedos y una sonrisa en los labios.
Perdiendo la fe en los dos pies, haciéndonos daños, vertiendo cuchillos sobre espaldas mojadas y escribiendo historias marchitas. Al nacer, abrir los ojos y ver el borroso mundo que jamás ofrecerá una imagen nítida, respirar aire enrarecido y culpar al tabaco del cáncer, de los billetes de quinientos y de las lágrimas que derramo cada vez que se pone el sol, perdiendo las pocas monedas que en mi bajo vientre escondo.
Valentía de unos pocos para mentir con alevosía, para huir con una maleta y dejar a medias tintas unas piernas abiertas, una libreta y una deuda con su alma, vendida de oferta al diablo, mientras conduce hacia el este olvidando la carga que su conciencia se anuda.
Lágrimas de color cobrizo dejan que el odio se preste ante el olvido, ante una súplica inventada, ante el espejo, ante sus ojos, ante los míos, ante el borroso mundo.
El aroma a inocencia se desprende por los poros del hormigón armado, se palpa en los pequeño rayos de sol, se saborea en los gritos de un patio de colegio y hacen olvidar por un instante, el amor adulto que se viste de gala y camufla su asco con carmín rosado.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Demasiado joven

Buscar la infinidad de un momento, ver el sol por la comisura de unos labios que jamás tocaron el cielo anaranjado de un amanecer. La historia repetida, escribiendo un nuevo argumento, cambiando el final y dominar la partida como años atrás dejaba por perdida.

Reconocer el poder de una mirada, de las palabras dibujadas con rímel y los labios con sonrisas fugaces después de una extraña noche en donde los fantasmas del pasado dejan nuevas afirmaciones, admitir una victoria, escribir una nueva derrota y sentir victoria entre los cabellos.
Caminar durante la noche en busca de las sombras recientes, encontrar un atisbo de humanidad en una boca seca, mustia y frágil, recordar el regalo al alba y sentir que no mereció la pena, dejar que ese regalo se pierda entre las brumas de un recuerdo, tan imborrable, que las noches dejan el mismo aroma sobre las mismas cortinas sintiendo la juventud vendida a bordo de un viejo barco a la deriva.

Terminar y comenzar relatos cuyos personajes giran sobre sí mismos vestidos de gala y con remiendos en el alma.

martes, 13 de septiembre de 2011

Woke up this morning

El paseo de la fama, con la mirada altiva y el alma hecha jirones, el pelo enmarañado y el maquillaje retocado. Perfección ante la oscuridad que a la luz del alba destacan los defectos de un pensamiento que vuelve de nuevo sobre la almohada vieja.
Abrazos a media noche mezclados con un olor, con unas palabras, con unas incertidumbres de unos ojos oscuros, dibujados con una pluma, sin derecho a error, sin derecho a retoque, sobre un fondo blanco y una sonrisa inocente.
Tantas cosas guardadas en la mente, tantas palabras que jamás saldrán a la luz, tantos momentos abandonados por la esperanza de un recuerdo inútil, que se repiten cada día par y acaban en un impar amanecer donde las espaldas encuentran a su semejante.

Perder el atisbo de lógica que habitaba en una mente fantasiosa, dejar que la canción siga sonando mientras los ecos del bajo vientre lanzan aullidos mudos al compás de secretos que guardé debajo de sus sábanas.

martes, 30 de agosto de 2011

Fuyu no sakura

Las palabras brotan en una noche en la que las miradas se diluyen a través de espejos mudos, hacer un nudo entre mis dedos, dibujar con el humo figuras abstractas y soñar despierta con recuerdos que jamás ocurrieron.
Dejarme llevar con el sonido de un amanecer cercano y sentir los días pasados como un vacío entre las semanas, borrar algo que dudo de su veracidad, vencer a los fantasmas, sentirme pequeña, crecer a medida que las palabras acarician mi mejilla y cierran mis ojos esperando el mismo sonido de una puerta abierta y el olor de una melodía.

En mi piel marcas de guerras perdidas, vencidas, retiradas, en mis labios un cigarro seco que enturbian mi mirada, dejándome a ciegas en la noche donde hubo gatos maullándole al cielo gris fingiendo sonrisas de las que ahora no quiero saborear.
Una moneda en el agua turbia, un botón y una rosa, una canción para cada fuente, un ángel para cada recuerdo breve, un amargor para cada eco del inframundo, una lección que jamás pude aprender, una desesperación que arrancó mis ropas dejándolas tendidas en el frio suelo de una habitación vacía.
Una voz de mi interior que repite mis delirios tras culpabilidades hechas carne, gestante de miedos y temores, arrepentimientos tardíos sobre un lecho negro y la calidez reconfortantes de unas frases escritas en un trozo blanquecino, frases sin sentido que me devuelven a la cordura y me dejan soñar libremente de nuevo.

Rarezas

Salir una mañana con los ojos borrados, mochila al hombro, sentir que durante el alba tu cuerpo dejó de ser tuyo, prestando la flor al primer nombre que en tus oídos se susurró, dejando un toque a amargo tabaco en los labios y unas llaves tintineantes entre las manos, al compás de algunas monedas en el pantalón.

Restos de carmín en los labios, un vaquero estrecho, unos cabellos peinados con los dedos y una sonrisa rota en los ojos, el olor del sol maquilla de lila el cielo azul, vertiendo escalofríos en los hombros, dejando que recorran una espalda arañada por el sonido de un samishen.
El alma enjaulada y la carne vendida a unos ojos inocentes, ebrios, sonrientes, liberadores, confesores de secretos envueltos en papel de fumar, extrañezas de los amaneceres pintados de violáceo sobre las noches más tenues, donde da igual quien sea, no importa el comprador, siempre está la misma figura, el mismo nombre que un día sonaron a la noche y hoy se escriben sobre papeles mojados.

viernes, 19 de agosto de 2011

My only friend, the end...

De nuevo acudir a los mismos pensamientos, de nuevo temer lo ya conocido, dejar de vivir en un presente inventado y morir en el hoy más tenue, entre llaves que no abren y ventanas tapiadas.
¿Qué esperar de las lágrimas si siempre son saladas? ¿Qué esperar de las horas si siempre cuentan los segundos? ¿Qué esperar hoy lo que no vendrá mañana?
Dormir en una cama de prestado los días que el sol te da la espalda y se oculta tras barras de bar imberbes y esperanzas mullidas de algodón amarillo.

Y entre tanto bullicio, una figura camina como una sombra sin cuerpo palpable, besando a las esquinas, dejando un aroma a alcohol destilado, mutilado y reflejado en un libro blanco con una única palabra escrita, sola, en mitad de la nada, con muchas páginas por detrás y demasiadas por delante que no anuncian nada, dejando, los días con la luna a medio comer, que el libro se cierre adelantando el final con un epitafio en donde se escriba el nombre de la historia que nunca me paré a escribir.

lunes, 8 de agosto de 2011

Arenas marchitas

De nuevo la misma sensación en el estío más aburrido de la historia, fructíferas ilusiones dejaron paso a la playa inexistente de una sierra montañosa, donde la tranquilidad engordan la conciencia de aquellos pasajes leídos en alguna parte, sin acordarse dónde...
El final del verano trae suerte bajo el brazo, una suerte que me arrancará de la vida durante un largo estadío de tiempo, en el cual las prisas y los sacrificios dejarán una muesca en la vida social, apartándome del mundo, quedándome en medio del mismo, dejando que la vida siga y consuma mis años de juventud entre bambalinas de un teatro mudo.
De nuevo un remiendo más, sentir que los sueños se escapan de mis dedos pintando mis labios para otro presente, uno que en las noches se ausenta y deja una figura vacía y opaca en la almohada sudada.

lunes, 25 de julio de 2011

Blind


Una píldora no te hará más fuerte, una copa no te hará olvidar, un cuerpo no podrá retenerte. En esta mundo donde la perfección recauchutada cobra vidas, engulle el alma podrida de niñas con un cuerpo deformado y una sonrisa rota. Muñecas de vitrina pintan sus pestañas y sus labios después de olvidar las voces de su estómago o verter hacia el olvido lo que ya devoró, dejando atrás la culpabilidad tras tirar de la cadena.
Anuncian su muerte en revistas donde la cordura dejó de escribir líneas en talles curvos, en caderas sinuosas y muslos torneados, la cordura dio paso a la locura que dibuja con mano tambaleante esqueletos vestidos de cuerpo y desnudos de mirada.
Mentes anodinas que no dejan paso a la vida, a la felicidad de las pequeñas cosas, mentes que repiten el asco de su propio ser hacia el reflejo triste en el espejo, reforzando su camino hacia una pasarela en donde no hay focos, no hay marcas, no hay aplausos, no hay perfección, únicamente acaba en la muerte, dejando atrás a las personas que no querían este final, que el cuento de hadas se escriba con curvas y no con líneas finas, extremas, vomitantes, llenas de llantos.
¿Cuándo comprenderás que tu cuerpo es el bien más preciado que posees? ¿Cuándo crees que serás feliz? Nunca hallarás tal felicidad, tu espejo es tu enemigo y tu, tu propio verdugo.
Pequeña muñeca, dulce niña que llora a solas, deja que la luna arrope tus pesadillas, deja que la vida continúe contigo, deja que escriba tu historia, deja el círculo de donde aún puedes escapar. Escucha la voz que los árboles susurran esta noche y arroja tu delirio detrás del mal recuerdo, de los malos sueños, y vuelve a nacer.

lunes, 18 de julio de 2011

Dormir eternamente

Comprobar la fugacidaz de unos días en las propias manos, dejando que escriban unos versos que no riman con la melodía de mi cabeza. Parpadeos que dejan escapar las imágenes de mi vida, continuar hacia delante, vivir hoy ya que el ayer murió y el mañana aún no ha nacido, dejando dudas sobre ese non nato, que escriben estelas en el día de hoy.
Siempre es hoy, a veces fue ayer y en ocasiones es mañana, navegando en un presente finito donde una caja negra guarda los días muertos pacientemente, para que algún día los deje volar libremente junto al cuerpo inerte.
¿Qué es de mi historia, de mis recuerdos, de mis palabras? ¿Qué será de mi cuando una llamada golpee una puerta de pino? ¿Qué es de mi piel marcada con tinta si no un símbolo de una mente delirante que acabará por difuminarse junto a mi cabello?
Noches de insomnio como casilla aventajada a las horas de vida, ¿para qué dormir y perder horas soñando con colores y seres sin rostro? ¿para qué sentarme a ver la vida pasar a través de ventanas? ¿por qué trabajar para otros con una sonrisa forzada y dolor en las piernas? ¿por qué ver amaneceres por trabajo y no por placer?
Infinidad de preguntas golpean mi cabeza ante giros de la vida, "normales", pero si te rozan, una empatía honesta resurge entre el pasotismo capitalista, dejando a un lado el morbo de la muerte, para sentir de cerca la historia que conlleva, dejando que la novela de la vida escriba una esquela más, de la que en unos días, olvidará su nombre.

miércoles, 6 de julio de 2011

Pies sucios


Caminar una noche perdida entre las brumas de una calurosa nocturnidad, descubrir al paso que los demonios visten de blanco y tienen un cuello y una cabeza perfecta para golpear con los recuerdos y los llantos, gritar a la luna, culparla de un camino elegido y dibujado por mis manos.
Perdiendo la fe que compré a través de internet, ver que todo se torna gris en un amarillo verano y sentir en mis hombros la culpa de mi propio lamento.
La villana de una representación teatral en la que ella pide libertad y el mundo le cubre con arena.

miércoles, 22 de junio de 2011

Vestido de pieles


Y la pobre no sabía que el cuchillo envenenado ha tocado su garganta, cerrado sus puños y vertido sus lágrimas. El mismo rostro al que confió sus llantos al alba, aderezó la la hoja de metal para la ocasión, secretos que se cazan en el viento cálido de un verano recién nacido.
El hedor a despojos colorean el aire, tiñe sus pestañas y miente en sus labios, depositando la traición sobre unas manos curtidas, envejecidas por el exceso, por tocar donde no debía, por callar lo que ya sabía.

martes, 14 de junio de 2011

Si pudiera evaporarme

Una única solución se vislumbra entre mis retinas gastadas entre temario anodino, entre desesperanzas antes de comenzar y terminar un arduo proceso de selección, cata de seres humanos, los cuales se tornan grises en una escala de matices imberbes.

Noches de verano anuncian su ingesta tras las ventanas abiertas, maletas cerradas en un altillo olvidado vuelven sus ecos más fuertes. Un simple anhelo de volver, el tiempo no ha pasado, volver a viajar colinas y desiertos, regresar al hogar mudado, encontrar el camino que me conduzca a unos lazos rotos, cosidos con los remiendos de unas ilusiones tiempo atrás pintadas en el andén de la estación.

Ciudad prometida de grandes gestas futuras aún por escribir en un calendario lunar.

jueves, 2 de junio de 2011

Amertume

Durmiendo con unas espinas entre los dedos, escribiendo con gotas saladas versos que el viento cálido evaporó. Un espejo muestra retales de lo que en un recuerdo sucedió, suspiros a media noche que ocultan amargas decisiones y dolorosos inciertos.
Ni un ápice de inmunidad tras sosiegos que asfixian entre versículos de pecados escritos por un loco toxicómano.
Delirios de grandeza entre la muchedumbre rascando la plata de las esquinas con el filo de una moneda gastada, aullándole al cordero con ladridos degollantes suplicando un ruego esclarecedor.
Palabras un día tintadas de rosa vuelan en el blanquecino techo de un cielo raso, dibujando preguntas, haciendo nudos en el corazón, vertiendo llantos que ahondan en heridas vacías, generando una respuesta a los ojos teñidos de agua...

sábado, 2 de abril de 2011

Azahar, jazmín, bandoleros y otros sentimientos

Un olor llega a mi nariz desde la calle, la temperatura cálida invita a que respire intensamente el aroma a primavera de una calle cordobesa. Los naranjos en flor recuerdan a tiernos juegos de la infancia en una plaza a medio reconstruir, en un descampado abandonado hasta que el sol se colocaba detrás de los edificios cobrizos.
La ropa tendida al aire, se mezclan las sombras de los árboles, con los sueños de amores platónicos, saetas desde los balcones de rejas negras y cal en las paredes, bullicio en las plazas, calles y avenidas, terrazas que lanzan sus suspiros a medianoche acompasados con el alcohol y risas.

Una mezquita, un puente romano, una judería, una plaza de la corredera, un "Sandocán" recordando con autobuses londinenes modificados que la política en estas tierras sigue siendo época de bandoleros y ladrones. De fes provocadas y crecientes ante una figura tambaleante, túnicas, mantillas y ostentosidad, falsedad aireada con tacones de aguja y patillas.

Adoro la primavera en mi tierra, un tierno aviso de que el verano vendrá fuerte, un breve estadío de tiempo en el cual el jazmín y el azahar adormece mi ira, mece mis cabellos, acuna mis pesadillas y olvido los nubarrones del invierno

martes, 8 de marzo de 2011

Anybody else

Something is cold and blank behind her smile
she's standing on an overpass
in her miracle mile
'cuz you were from a perfect world
a world that threw me away today
today, today, to run away...

Una luna a medio comer en el cielo descansa la mirada tras tantos vanos recuerdos escritos en las estrellas, dejando unir las líneas, sin dibujar nada, recuerdos que vuelven a la mente, pero no al presente.
Espera como en un sueño, vestida de blanco, descalza, con flores en el pelo, dejando balancear sus pies a ras de suelo y mirando hacia un cielo que el subconsciente no ha sabido dibujar. Una película de bajo presupuesto, fotogramas quemados en la repisa de una vieja cocina con olor a especias enmohecidas.

Matar ondas en el agua, borrar las venas de la piel con pañuelos de papel, esperando frente a un espejo un milagro, una sonrisa torcida, una lengua que se alimenta de las gotas saladas de sus mejillas, un dedo que dibuja estereotipadamente bucles en el aire, la locura hecha ser sobre un menudo cuerpo y unos ojos grandes, oscuros, de rizadas pestañas, ojeras azuladas y cabellos mustios sobre los hombros.

El blanco de su ropa deja paso a un gris marmóreo, ya no respira, sus huesos se trasparentan a través de una fina y grisácea piel, sus lozanas mejillas muestran surcos de lágrimas interrumpidas en la comisura de unos morados y agrietados labios. Ella es el reflejo de la muerte en mi mente, a la luz de la escasa luna, muestra unas facciones bellas, delicadas, huesudas, inertes. Su vestido a jirones, su cabello cosido de mala manera en el cuero, grietas entre los dedos y unos dientes perfectos.

Fantasías de una dama descalza que se balancea, ríe entre la espesura, entre las brumas de un ego perdido, entre los parajes de mi mente, el reflejo de mi propia Pandora, una caja de cuerpo humano inerte donde van a parar los fantasmas que acunan mis sueños. Perfectamente dibujada en mi retina puedo verla detrás del espejo cuando mi alma grita, sonriendo y guardando lo que Kronos hace olvidar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Pure morning

¿De qué sirve la juventud si todo acabará siendo lo mismo? ¿De qué sirve que continúe mi camino si todo desemboca en el mismo lado? ¿De qué sirve empezar algo que acabará pronto?

Cerrando los agujeros de mis venas, con remiendos baratos y agujas corroídas y oxidadas por el paso del tiempo, al son de vientos en una templada mañana, escribiendo versos que no riman entre sí, formando un caos en donde sábanas ondean sus colores al sol del invierno y desperdigan las palabras formadas con las sombras inertes de unos dedos.
Dejar morir unos pensamientos para revivirlos a cada instante, dejando que tomen forma en la concavidad de mi mente, llana, plana, en coma al sentir los rayos solares entre los cabellos y dejar que el viento susurre al oído frases silbantes en las cuales los nombres van y vienen y los recuerdos dejan mil sabores en unos labios cortados por el frío.

No me sirve construir entes para tener que olvidarlos y dejarlos vagar libremente por las azoteas, no me sirve crear vida para dejarla morir al instante, no quiero acabar rogando restos a estatuas de mármol y escribiendo epílogos donde se anuncia la vagancia de unas palabras puberales que lloran al ver derramada una sangre azul teñida sobre una televisión de pantalla plana y cuadernos escolares.
Seguir, esperar a ver el final de una historia, crónica de una mentira anunciada, noticias breves en el rincón de un sucio periódico sin nombre que dan compañía a viejas batallas en los asientos traseros de un cine de verano.

martes, 15 de febrero de 2011

Eire

De nuevo en mi cabeza retumban los sonidos de una gaita tocada al viento en cordilleras pintadas de mil verdes distintos. Otra vez un avión me invita a subir y dejar en un andén los recuerdos sin estrenar guardados aún en su caja de cristal.
Escapar, volar, salir, retomar viejas costumbres, explorar el ego más profundo en tierras que durante la noche, mediante mis sueños, se divisan en el cristal del subconsciente más enraizado bajo el subsuelo de una materia gris. Perdiendo la fe nunca conocida en lo más nuevo por descubrir, anticipando el temor de unas colinas roídas por el uso, siempre las mismas, todos los días el mismo sol que vierte lágrimas doradas sobre las mismas ventanas que cierro ante el ocaso de un día que siempre termina igual, suena monótono y huele a esperanza.

Eire recorre unos recuerdos en los que siempre se escriben las mismas canciones cantadas en un gaélico comprensible a ojo inexperto. Sensaciones en un tren que recorre marismas nubladas, rocosas y de toscos parajes. Echar la vista atrás con una mano hacia delante, anticipando un viaje que el alma pide a gritos. Volver, tengo que volver, encontrarme los mismos ojos con rostros nuevos, las mismas calles tres años después y sentir como si el tiempo no hubiese pasado entre vuelo y vuelo. Allí me espera un reflejo de mis entrañas, un dulce aroma a libertad que asfixia los pocos sinsabores de una vida rutinaria para acabar en el callejón de atrás de ninguna parte.

Tréboles trenzados en cabellos rojizos sobrevuelan el deseo negro de anacarada espuma, a cada sorbo las retinas dibujan lo que un día vieron y escucharon. Pasaportes que vuelven a ver la luz del día, aguardando el momento de cruzar el mar y divisar con la misma emoción la isla de las estrellas azules y verdes senderos.

martes, 1 de febrero de 2011

Catorce vidas

C'est le malaise du moment
L'épidémie qui s'étend
La fête est finie on descend
Les pensées qui glaces la raison
Paupières baissées, visage gris
Surgissent les fantômes de notre lit
On ouvre le loquet de la grille
Du taudit qu'on appelle maison...

Un susurro en mitad de la noche que despierta mi inconsciente, caminando entre el vacío lleno de personas que ocultan su vida tras unos abrigos oscuros y una sonrisa maquillada. El miedo espera a que caiga la noche para formar sombras en una cama vacía y escribir nombres sobre el papel pintado que cubre el cielo al anochecer.
Desde una alcoba sin techo divisar la razón evaporada en la nada, formando brumas extendidas, imaginar difuminarlas con la mano, sentir los temores de la gente sobre la palma y dejarlas volar junto al humo de mis pulmones que matan de dentro hacia fuera, terminado por adornar una caja de pino.

Recordar una tarta con catorce velas, soplando sin aliento un manjar que denigraba mi ser, no alimentar el cuerpo que pegado al alma llevaba, dejando morir de hambre una mente infantil, un cuerpo mustio, arrugado, amarillento y de cuencas vacías.
Mirar tras un cristal blindado las aves volar cerca de la vida y de la muerte, dejar migas de pan que mi estómago rechazaba y colocarlas formando frases, enviando mensajes a palomas sucias y ruidosas en el alféizar.
Tener sueños mientras las pesadillas rodaban escenas que teñían la realidad de un espejo cóncavo, grueso, de ropa ajustada y miradas de pena, mientras forzaban un suero lacrimoso en las venas vacías de una muñeca gastada por las cuerdas.

Y ella voló junto a las palomas, ella se fue dejando un mensaje mudo, dejando una huella en la cortina, de ella se aprendió una gran lección. Las cicatrices de las cuerdas desaparecieron y las quince velas se apagaron con un solo golpe pulmonar y una sonrisa en los labios en una cara sonrosada y mullidas mejillas.

Nous sommes les jouets du destin
Souviens toi des moments divins
Planants, éclatés au matin
Et maintenant nous sommes tout seul
Perdus les rêves de s'aimer
Le temps où on avait rien fait
Il nous reste toute une vie pour pleurer
Et maintenant nous sommes tout seul...

domingo, 30 de enero de 2011

Y de nuevo...


Terminando por empezar algo, retomar viejas costumbres y coser retales encontrados en la barra de un bar, las luces se tambalean al paso de de pies cubiertos por una piel fina, helada y blanquecina.
Empezar para terminar una nana hacia una inerte cuna, bajo una melodía que la llama puta, entregando el recuerdo de un nonato en el vientre gestante de la parte trasera de un callejón con salidas a una urbe que duerme de día y miente de noche. Ángeles que nunca acudirán a la llamada de socorro de algo que no existe, no se ha escuchado eco sordo en el atardecer, sobre los edificios caoba y alumbrando una mirada hacia el infinito que no termina de llorar ni empezar a reír, mientras hace tiempo hasta que caiga el sol y se convierta en la antítesis de su imagen frente al espejo, maquillando las estrellas para convertirlas en azul oscuro, dejando que su brillo se apague y así no alumbrar lo que su rostro esconde.

No hay nada que ganar, tampoco perder, sólo esperar pacientemente que se consuma la vela, para arrepentirse en el último hálito de vida y soplar la llama, alargado la guadaña un ratito más, saboreando el final de un viaje que acaba de comenzar, un breve paseo por los cielos nublados dibujando caricaturas en un cuaderno de Bitácora roído y desgastado.
Seguir jugando con fuego para acabar por dejar que su cuerpo se enfríe en cualquier cuneta a la vista de todos y a oído de nadie.

martes, 25 de enero de 2011

Lunes

Frío, nada más salir por la puerta el invierno te abraza, araña la piel blanquecina por la falta de sol, busca cualquier rastro de piel descubierta para besar con sus helados labios y erizar todo el cuero.
El cielo gris con algunas notas azules dejan que mis pupilas se contraigan en un punto perfecto, cualquier movimiento a mi alrededor deja una huella, un aroma, una señal, un caminar, un letrero, un ruido o un golpe, me da igual, el egocentrismo humano torna ser en mi interior, me siento como única en la calle, pienso que soy invisible y me siento a mirar las palomas sobrevolando las palmeras. No me importa nada de lo que ocurre a dos metros de diámetro, en mi cabeza suena una música, transportada de mi mp3 viejo, con el cristal roto y la pantalla desgastada y sin apenas luz.
Como se supone que estoy a más de 200 metros de un colegio, zona infantil u hospital, me enciendo un cigarro, fumo, lleno mis pulmones de tan negro alquitrán como mi chaqueta, peino mis cabellos y enderezo nerviosamente mis gafas, ya hay alguien mirándome, cómo me jode que me miren, me pone nerviosa, empiezo a mirarme en mi reflejo, nada anormal así que sigo mi camino, fumando, pensando, envenenándome y disfrutando de un frío que me encoje el pecho y me corta las manos.

Creo que estoy perdiendo la fe... no, es el mono, voy a comprar tabaco, el suicidio elegante de los años 50, el glamour en forma de 20 palitos que hace que las viejas huyan de mi lado y me miren como una apestada. Yo no digo nada del pestazo a laca que llevan, que me dejen morir tranquila...
Sigo andando, pensando, por más personas que caminen por mi lado no dejo de sentirme aislada, me da igual, el frío me agarra con tanta fuerza que me olvido del mundo y únicamente pienso en mi piel, en las personas que conozco, en lo que debo hacer... en nada, no pienso en nada y continúo.

domingo, 23 de enero de 2011

Domingo

¡Qué dolor de cabeza! no entiendo este dolor, el cuello... más rígido que de costumbre. Tensión nada más levantarme, me gusta... Bueno, bueno, mis pies, parecen dos almohadas, el grosor de mis dedos no es el mismo, ¿qué habré estado haciendo mientras dormía?. Huele a café, me encantaría que me lo trajeran a la cama, mmmm, hace tanto frío fuera, no pienso levantarme nunca, creo que voy a volver a dormirme como siga aquí metida...
He tenido un sueño, no lo recuerdo bien, creo que he soñado que volaba, qué sencillo, volar, atravesar campos verdes, tierras pintadas de marrón y amarillo con un simple movimiento de brazos, tantas veces he querido volar, saltar en el aire, caminar sobre el etéreo cielo y dejar bajo mis pies la muerte que me persigue.
Si volase me escaparía de aquí, dejaría este lugar, no quiero seguir más, me cansé de andar, mira como tengo los pies de andar...
Debería levantarme, pero es que no tengo ni la menor gana, no saldría de aquí jamás, ¿para qué? ¿para ver cómo todo sale por debajo de la puerta? a mí el gato se me escapó hace ya un par de horas...

¿Cuándo piensas levantarte? Hoy las pocas ganas que tenía de moverme las he perdido, como el tren de ayer, pensé demasiado si cogerlo y al final de tanto pensar, lo perdí, haré confeti con los billetes...
Tengo hambre y necesito ir ir al baño, pero es que si salgo el mundo me hará daño, hace frío, tengo que vestirme y no vale cualquier cosa, tengo que ir acorde con la sociedad, acorde con los zapatos, con el bolso... al carajo, me quedo en pijama que me combina con las cortinas.
Me acabo de acordar de unos ojos, verdes claros, preciosos, no sé de quién son, si de un niño, de una mujer, no me acuerdo, sólo sé que eran muy bonitos, que me enamoraron, deseé tener unos ojos así o en su defecto poder mirar unos así todos los días, nada más despertar. Me buscaré un gato con esos ojos, creo que me saldrá más rentable.
Bueno, ahora si me levanto, no puedo aguantar más, deberían inventar algo para esto, para evitar tener que levantarte de la cama ante una urgencia, en fin, lo que si debería hacer es dejar de pensar tanto y enfrentarme al frío de la mañana...

miércoles, 19 de enero de 2011

Insomnia

Si pierde el complejo de hastío, de soledad, de vacío, como quien pierde la sonrisa dibujada a la orilla de un mar de agua dulce y saladas cumbres, derrocando un trono pintado en la pared de un viejo edificio de mármol inventado y ventanas abiertas al cielo.
Preguntar a la noche el camino más corto, deambulando en parajes tintados, encontrar un reflejo familiar en los escaparates y perder la noción de los días frente a un rostro que ya no es el mismo, mutado, vendido, perdido y fulminado por miradas de párpados huecos.
Ahondando bajo la piel, encontrar tierra, arena dorada, fina y tersa cubriendo un pequeño jardín, un edén bajo la carne arañada por la erosión del tiempo dejando dormir por siempre, dejando que nunca despierte el ego, acariciarlo cada noche, mirar como duerme, como respira y sueña, trenzar sus cabellos mientras sus ojos sellados miran hacía el interior de un inerte y dulce deseo.
Al alba coser las heridas de la arenosa piel para durante el día cantarle nanas a la ira, al sucio deseo y a la mentira, buscándole una cuna bajo la cama del ego dormido en las cavidades del bajo vientre, mientras en las paredes se proyectan sombras cavernosas alejadas de una realidad exacta, dibujando su propia visión del mundo, mientras, encadenadas tras un muro, ojos que no ven escriben mitos con un cincel y una piedra, dejando una huella y varios nombres.